Alergia, intolerancia y sensibilidad alimentaria, ¿En qué se diferencian?
- galvezdjoum
- 24 feb 2020
- 2 Min. de lectura
Estos conceptos se han popularizado en los últimos años, hasta el punto de que en muchas ocasiones se utilizan como sinónimos.

El error viene producido porque en algunas ocasiones, tanto la alergia, como la intolerancia o la sensibilidad a un alimento pueden presentar síntomas similares, pero lo cierto es que las causas, los procesos e incluso el nivel de riesgo son completamente diferentes.
La primera característica que hay que tener en cuenta a la hora de diferenciarlos, es si su causa es inmunológica o no, tal y como determina la clasificación establecida por la Academia Europea de Alergia e Inmunología (EAACI por sus siglas en inglés).
Según este criterio, la alergia y sensibilidad tienen origen inmunológico, mientras que en la intolerancia, no.
Alergia alimentaria

Se define como una reacción adversa del sistema inmunológico, que produce anticuerpos inmunoglobulina E (IgE), ante la ingesta de un alimento concreto. De este modo, el paciente experimenta síntomas como problemas digestivos, urticaria e hinchazón de la zona de la boca o la cara, inflación de las vías respiratorias, o incluso mareos o desmayos. En caos graves puede derivar en anafilaxia, llegando a poner en riesgo la vida del paciente.
Sensibilidad alimentaria
Es una respuesta inmunológica celular que se produce directamente ante el alimento ingerido y en el que no hay una mediación de anticuerpos. En este caso, se liberan mediadores inflamatorios como son la histamina o las interleucinas, que provocan una inflación crónica de bajo grado en diferentes órganos. Lo síntomas además de digestivos, pueden ser muy diversos, como por ejemplo dolores musculares, excesivo cansancio, alteraciones del sueño o migrañas entre otros.
Intolerancia alimentaria
En este caso, estamos ante un cuadro mecánico en el que no tiene mediación el sistema inmunológico. Se trata de una reacción adversa del organismo hacia alimentos que no se digieren, metabolizan o asimilan completa o correctamente. Entre sus causas se encuentran la ausencia de una enzima necesaria para digerir un alimento completo, la sensibilidad a los aditivos alimentarios, el síndrome del intestino irritable o estrés recurrente. Los síntomas suelen ser digestivos, con hinchazón estomacal, digestiones pesadas, gases, diarreas o estreñimiento.





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