La dermatitis atópica no es solo cosa de niños
- galvezdjoum
- 15 jun 2020
- 2 Min. de lectura
La dermatitis inflamatoria de la piel se caracteriza por la presencia de un picor intenso, irritación y sequedad. Aunque es una enfermedad crónica, aparece por brotes, provocando una fuerte comezón que incita a rascarse la piel. Lejos de calmar la comezón, el rascado provoca su enrojecimiento, hinchazón, grietas, costras y escamas. Pasado el brote de la dermatitis, parecerá haber desaparecido, si bien estará latente hasta el próximo brote.

Aunque la dermatitis atópica no es solo cosa de niños, sí que es más frecuente en ellos, afectando al 20% de la población pediátrica según la Academia Española de Dermatología y Venereología. De hecho el 50% de los casos se diagnostica durante el primer año de vida.

Causas
No se sabe cuál es la causa, pero no es contagiosa, y le afecta especialmente el entorno, y sobre todo el estrés.
Factores que afectan a la dermatitis atópica
Alergias
Resfriados, gripes y aire seco del invierno
Contacto con materiales irritantes, químicos o tejidos ásperos
Piel reseca, así como duchas frecuentes o en la piscina
Cambios bruscos de temperatura, incluso corporales
Tratamiento
Como es una enfermedad que aparece por brotes, es importante cuidar la piel de forma rutinaria, con una buena hidratación e higiene adecuada. Para ello recomendamos usar cremas y geles altamente hidratantes y productos de baño sin jabón, normalmente específicos para la dermatitis atópica. La aplicación mediante masajes de la piel, en el caso de la hidratación favorece la misma al tiempo que ayuda a combatir el estrés, que no olvidemos afecta negativamente a la evolución de la enfermedad.
Estos cuidados no sólo ayudarán a prevenir la parición de los síntomas, sino a aliviarlos cuando aparece un brote.
Respecto a la higiene, lo recomendable es:
Baños de agua tibia para limpiar y humectar la piel sin secarla
Usar barra de jabón suave o limpiador sin jabón
Usar humectantes para sellar la humedad después del baño. Aplicar emolientes, y evitar lociones con altas concentraciones de alcohol o agua.
Proteger la piel de la ropa áspera, como la lana o las fibras sintéticas.
Por otra parte debemos evitar el estrés, sobre todo en el caso de los adultos, mediante técnicas de relajación y para reducir la cantidad de brotes. También hay que evitar rascarse o frotarse, ya que esto irrita la piel, aumenta la hinchazón y genera más comezón. Esto es especialmente importante en el caso de los niños, que tienden a desesperarse y rascarse sin mesura, procurando también mantenerles con las uñas cortas para que se rasquen menos y así evitar posibles sobreinfecciones.

A la hora de escoger los productos a utilizar, es importante tener presente las propiedades hidratantes y protectoras de la piel de los mismos para conseguir los resultados deseados y lograr el equilibrio de la piel, por lo que conviene consultar a su farmacéutico la elección más adecuada para cada caso.




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